jueves, 14 de noviembre de 2013

Situación política durante el Porfiriato.

Situación política durante el Porfiriato.

México estaba envuelto  en una profunda crisis general, pero en especial económica  a causa de las diversas guerras que lo habían azotado; los caminos estaban  plagados de bandidos, la delincuencia en las ciudades a la orden del día, el trabajo escaseaba y las inversiones  extranjeras no arribaban a México ante la falta de garantías, tales como seguridad y de más servicios.
Porfirio Díaz
  figuró como un protagonista central de tales disputas, al levantarse en armas en  dos ocasiones: una en 1871, en contra  de la reelección del presidente Juárez con el plan de la Noria, movimiento que, a pocos meses, fue derrotado.
Al intentar Flores Magón reelegirse en 1876, Porfirio Díaz se levantó en armas, por segunda ocasión, ahora con el plan de Tuxtepec, resultando vencedor.
En el 1876, a llevar a cabo el plan Tuxtepec, el general Díaz propuso  como “Ley suprema”  de la nación el principio de la no reelección del presidente y gobernadores; además, aseguró  que él en ningún momento  aspiraba a permanecer en el mando y que, al obtener el triunfo, volvería “a la quietud del hogar doméstico”. Pero no lo cumplió. Al asumir por segunda ocasión la Presidencia de la  república, en 1884, se reeligió de manera ininterrumpida, hasta que una nueva revolución, la de 1910  lo obligó a renunciar y dejar el país.
La reelección del general Díaz  lo hizo ser el hombre más importante  de México  por espacio de treinta años. En este tiempo sucedieron muchas cosas sobresalientes en el país: se logró alcanzar la estabilidad  política; se registró  un extraordinario  crecimiento económico, disminuyó considerablemente la delincuencia  y el bandolerismo casi desapareció como fenómeno social. Pero a la par de estos grandes cambios a favor de la patria, también hubo grandes abusos  tales como: despojo de la propiedad comunal  indígena; se fortaleció  el latifundismo; se reprimió con mano dura, mediante la ley  fuga  o la pena de muerte, a quienes alteraran el orden público o se opusieran  al régimen; se atacó la libertad de prensa y la gran parte de la población se mantuvo en la pobreza.
En este periodo no se puede hablar de una democracia, ya que esta fue  ficticia y la única antirreleccionista era la muerte. Por su permanencia indefinida en el poder, el régimen porfirista era, en los últimos años, un gobierno gerontocrático: la edad promedio de sus ministros, senadores y gobernadores era de 70 años; hacia 1910, Porfirio Díaz tenía 80 años.

ARQUITECTURA

En el siglo XIX el movimiento neoclásico surge como respuesta a los objetivos de la nación republicana, uno de sus ejemplos son el Hospicio Cabañas donde la plástica estricta de las órdenes clásicas están representadas en sus elementos arquitectónicos,
también surgen nuevos edificios religiosos, civiles y militares que demuestran la presencia del neoclasicismo. Los romanticistas por un pasado visto a través de la arqueología muestran imágenes de la Europa medieval, islámica y el México prehispánico en la forma de elementos arquitectónicos en la construcción de pabellones feriales internacionales buscando una identidad propia de la cultura nacional. El Art Nouveau, y el Art Decó fueron estilos introducidos dentro del diseño del Palacio de Bellas Artes para marcar el carácter que identifica a la nación mexicana con simbología greco-romana y prehispánica. Entre los arquitectos criollos se pueden citar a Damián Ortiz y a Francisco Eduardo Tres guerras

El más notable arquitecto fue el español Manuel Tolsá
Tolsá fue además pintor y escultor y legó en escultura la estatua ecuestre de Carlos IV, verdadero tesoro neoclásico
 

TEATRO

En México se introdujo una nueva forma de producción teatral. Implicada con una serie de factores sociales y económicos, la nueva forma de vender el teatro por horas llevo a la masificación y comercialización del teatro lo cual a su vez provoco la convergencia de dos tradiciones teatrales, el género chico español, y el teatro popular mexicano.
Los cuales reúnen piezas emblemáticas de la dramaturgia nacional como La hija del rey, de José Peón Contreras; Contigo pan y cebolla, de Manuel Eduardo de Gorostiza, y Pastorela en dos actos, de Joaquín Fernández de Lizardi, entre otras.


PINTURA

La pintura del Porfiriato representaba temas religiosos y nacionalistas. Entre los más famosos se encuentran Juan Cordero, Leandro Izaguirre y José Obregón.

El más importante fue José María Velasco, su tema principal fue la representación del Valle de México.  La pintura mexicana del siglo XIX tuvo en José María Velasco a su más destacado representante. Sus cuadros más famosos son La flora en el Valle de México, La Catedral de Oaxaca, La plaza de San  Jacinto, en San Ángel, y su mejor obra, a juicio de los críticos, El Valle de México desde el cerro de  Guadalupe. José María Velasco no plasmó en sus cuadros la miseria, el hambre, y la injusticia.

La pintura del siglo XIX tuvo una influencia romántica muy marcada, los paisajes y los retratos fueron la mayor expresión de esta época. Hermenegildo Bustos es uno de los pintores más apreciados de la historiografía del arte mexicano. Destacan también en estos años Santiago Rebull, José Salomé Pina, Félix Parra,Eugenio Landesio  así como Ruelas. El cine, junto con el circo, el teatro, los toros o las peleas de gallo fue una de las múltiples diversiones que la sociedad porfiriana utilizaba para paliar sus momentos de ocio.

MUSICA

Durante el Porfiriato  la música formal recibió gran impulso, sobre todo la producción de marcado romanticismo y del género  Música de salón. El más creativo y con mayor obra fue sin duda Ricardo  Castro en quien se nota la marcada influencia europea al grado de considerarse el más Chopiniano de su generación, basta escuchar sus Mazurcas y valses para darnos cuenta de ello. Estilos más escuchados eran: Mazurcas, polkas, valses, operas, zarzuelas, y marchas militares.
Entre los más destacados de este género se encuentran: Genaro Codina (La marcha de zacatecas) Rodolfo Campodonico (Club Verde) Ricardo Castro (Carmen) Macedonio Alcalá (Dios nunca muere), Juventino Rosas (Sobre las Olas), entre muchos otros. Siendo Juventino Rosas, Ricardo Castro y Felipe Villanueva capaces de crear un estilo musical basado en las raíces de la cultura nacional.



CULTURA

Literatura
La cultura en el Porfiriato se dividió en dos partes generales, la primera fue con tendencias liberales ya que México se veía sometido por Porfirio Díaz. La segunda fue más que nada una influencia extranjera, pero principalmente la francesa, ya que en aquellos momentos Francia estaba teniendo un gran auge, siendo el modelo a seguir de muchos países, esto hacía que la mayoría de los textos que se leyeran en México fueran Franceses, haciendo esto que las expresiones mexicanas fueran muy diferentes.
Los principales exponentes de la literatura del Porfiriato fueron Ignacio Manuel Altamirano, Mariano Azuela, Manuel Payno, Guillermo Prieto y Vicente Riva palacios. Ignacio Altamirano escribió varios libros de gran éxito. Entre ellos están rimas, clemencia, el zarco, Antonia y  Beatriz, Atenea, Cuentos de invierno, La Navidad en las montañas. 
Manuel Gutiérrez Nájera introdujo el modernismo en México creando una gran revolución literaria, este y los creadores de la revista azul y la revista moderna impulsaron la influencia francesa, en las que publicaron sus obras, como de Manuel Gutiérrez Nájera, Luis Urbina, Amado Nervo, Salvador Díaz Mirón, Juan Tablada y Manuel José Othon. 
La literatura en México también tuvo un gran auge en el ámbito de la historia, en la que hubo una gran cantidad de escritores, los que más se distinguieron fueron Manuel Rivera Cambas, que escribió México Pintoresco, Artístico y monumental y Vicente Rivera Palacio que escribió México a través de los siglos, en la que colaboraron  Enrique de Oliverria y Ferrari, Juan de Dios Arias, Alfredo Chavero, José María Vigil y Julio Zarate.

También se distinguieron Joaquín García Icazbalceta, Luis Gonzales Obregón, Manuel Orozco y Berra, Carlos Pereyra y Justo Sierra.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Economía del porfiriato

Si bien el gobierno de Díaz no permitió la libre expresión de los mexicanos ni su participación en los asuntos políticos, durante el Porfiriato hubo importantes logros en la economía nacional. 

Inmediatamente se puso en práctica el lema de “poca política y mucha administración”,

de tal manera que en tan sólo diez años se logró equilibrar el presupuesto del gobierno, es decir, nivelar lo que gastaba con lo que recibía. Para conseguirlo se controlaron estrictamente los gastos, se mejoró el cobro de los impuestos, se buscaron inversiones del extranjero y aumentaron las exportaciones de los productos mexicanos. 

En los últimos once años del Porfiriato el gobierno logró reunir una reserva de 86 millones de pesos,

cantidad con la que nunca antes se había contado. Con ese dinero se realizaron importantes obras en las principales ciudades del país, aunque no se invirtió en cosas que beneficiaran a toda la población. 

El desarrollo económico que hubo durante esa época fue posible, en gran medida, gracias al aumento y mejora de las vías ferroviarias.

Al iniciar el gobierno de Díaz en México existían 5 731 km de vías de ferrocarril y al finalizar 19 289 km, casi 4 veces más. Su construcción fue muy importante porque los productos pudieron transportarse con mayor facilidad, los viajes fueron más rápidos y muchos lugares del país quedaron comunicados entre sí, sobre todo los centros mineros e industriales. 

También se mejoraron los puertos para que aumentara el intercambio de productos con Europa, Asia y Estados Unidos; se construyeron plantas hidroeléctricas y aumentaron las estaciones de
correos y telégrafos. Al mejorar las vías de comunicación prosperó la economía del país, aunque sólo unos cuantos se beneficiaron con ello.